Historia desmitificada: Los discursos no escuchados.


Posterior a las guerras mundiales y en un ambiente de descontrol y desesperación, las vanguardias literarias y artísticas llegaron para hacer de las suyas. Instaurándose entre medio del caos, tomaron los deshechos de la sociedad y comenzaron a deconstruir todo lo que ya estaba dicho. Es en este ambiente de cuestionamiento a todos los ambientes, al social, al literario y al histórico, en este contexto donde se buscaba problematizar las visiones obsoletas establecidas, donde se buscaba transgredir, es donde nace la Nueva Novela Histórica. Con una implícita pero directa crítica a la novela histórica tradicional, los escritores latinoamericanos comenzaron a desarrollar afición por cuestionar las entregas oficiales de la historia que en realidad era construida por los pueblos. Comenzaron a agregarle su propio toque y a desentrañar las otras visiones (por supuesto, con su toque literario y ficticio) de los mil y un protagonistas que han quedado olvidados en las cuadradas reconstrucciones de la novela histórica tradicional. Para la época de la dictadura militar, la novela histórica tradicional se había sumergido en un silencio y sólo fue retomada de nuevo y tímidamente por la primera década del 2000. En Chile la nueva Novela histórica de reafirma con representantes como Carlos Basso, con el Código de Chile (2015, Suma/PRH), que mezcla jesuitas, nazis y leyendas de la Quintrala, o Francisco Schilling que nos trae la batalla de la Concepción en Los Héroes (2015, Ediciones B).

Los diversos escritores hispanoamericanos se desplazan por una serie de recursos y características desde la distorsión consciente de la historia, el anacronismo de los relatos, la exageración o ficcionalización de personajes históricos para acoger la historia y mostrarnos una nueva o una propia visión desde parte del autor. Pero la nueva novela histórica no se trata solamente de construir nuevos discursos porque si, sino de sostener aquellos perdidos y olvidados por la marginalización y la imposición del poderoso.

Como expone el doctor en Filología Hispánica, Oscar Villarroel:

En los últimos años ha aflorado con singular importancia la irrupción de los discursos de la marginalidad étnica o de género (…) La nueva novela histórica hispanoamerica se inserta en esta dinámica, pero no de modo homogéneo.
 (Galindo Villarroel, n.d.)[1]

Si nos enfocamos en la historia chilena que ronda desde la época de la Conquista hasta la Independencia de Chile, los mapuches no cuentan las historias oficiales, ni ninguno de los pueblos oprimidos o extintos durante el periodo de la invasión española. No lo hicieron al menos hasta tiempo modernos, donde la presión social en apoyo a la opresión que hasta hoy se sufría hizo que se les diera protagonismo a los pueblos originarios del país. Pero incluso cuando se hablaba de una historia de españoles el Chile, nosotros nunca escuchamos la versión de las mujeres españolas, o al menos de las pocas que llegaron arribar a la franja de país que resultaba ser Chile por esa época.

Es aquí donde Carla Grandi, escritora chilena, nos presenta “Réquiem para Don Pedro”, un cuento breve, pero potente, con todas las características de la nueva novela histórica para introducirnos un relato conocido desde otra arista.

Tal como podría darnos a entender su título, se nos cuenta la historia de Don Pedro de Valdivia, el “conquistador” de Chile, explotado, investigado y enseñado en todos los textos de historia del país. Pero esta vez desde el punto de vista de un personaje que para algunos puede parecer enigmático, para otro (y muchos) irrelevante, pero que la autora logra desintegrar y rearmar para narrarnos su vida en apenas unas pocas páginas.

Inés de Suarez, conquistadora devota y cruel, amante apasionada, no es recordada solamente por ser la cofundadora de la ciudad de Santiago, sino por la fiereza de su persona y haber protagonizado uno de los actos más crueles de la historia de la Conquista (la decapitación de siete caciques) y, por supuesto, por su romance durado y apasionado con Pedro de Valdivia. En el cuento “Réquiem para Don Pedro” la autora narra desde el punto de vista de la española en segunda persona, posterior a la muerte de su amor y aun cantándole a él sus penas. Pero ¿Cómo podemos destacar que este cuento tiene características aplicables a las nuevas novelas históricas?

Situándonos en el personaje principal, y aunque pueda parecer redundante, es importante destacar la adaptación y profundización de otros discursos obnubilados por la historia tradicional, así sea en base a la ficción. Durante años, y no hablamos sólo de la época de la colonia sino incluso en la literatura histórica posterior, el papel de las mujeres no ha sido vislumbrado ni explotado como debería, ha pasado de ser el foco de interés para muchos autores, pero en esta auge de recuperar y reivindicar, es la primera clase de discurso de decidimos explotar.

El enfoque del texto va directamente en los sentimientos que tendría Inés de Suarez por su amante recién fallecido y la autora trata de darnos una visión de la historia de forma muy personal (hablando desde el personaje). Explicitando los sentimientos y mezclándolo con los datos concretos de la biografía más aceptada de la conquistadora. ¿Alguna vez te has preguntado cuan de intensos deben haber sido los sentimientos de la española como para seguir a pedro de Valdivia hasta el terreno maldito? Exquisitamente la autora es capaz de explicar en los lamentos de Inés a Pedro el flujo de su sentir.

“La fiebre de amor me hace vigilar perpetuamente su ausencia; derramo mis ojos sobre esta ciudad que usted fundió y en cuyas puertas de barro y de paja yo aún me prodigo.
(Grandi, n.d.)[2]

A pesar de que en el texto el predominante de la historia son los sentimientos amorosos de la protagonista por el conquistador, la cita y referencia a hechos históricos conocidos desde el punto de vista y en base a los parámetros de comportamiento y costumbres de una mujer española es interesante, dado que la autora no se desvía de estos cuando narra, si no que los acoge como parte del texto. A pesar de una de las características de la novela histórica es ficcionalizar  a propósito a los personajes que tratan, Carla Grandi enfoca el tema de la ficción solamente en como son los sentimientos de Inés, considerando que no se guarda registro histórico, pero hace mención de la vida históricamente correcta de la mujer a lo largo de todo el texto, mezclado con palabras a Don Pedro de Valdivia y con todos los sentimientos que va desarrollando por él a medida que el texto avanza.

“De madrugada decapité a siete caciques prisioneros y arrojé sus cabezas
ante una asamblea de indígenas asombrados. Pensaron que bajo mis faldas se agazapaban todos los ángeles oscuros y callados de su raza
.
(Grandi, n.d.)[3]

Interesante por destacar es el tratamiento de uno de los hechos que hizo famosa a Inés de Suarez, quizás el momento más conocido de toda su vida. A pesar de que aún existe cierta discusión en sobre si fue ella o no quien realizó dichas acciones (algunos historiadores plantean la idea de que nunca fue así), el impacto y reconocimiento que causó fue aquello que le hizo ganarse su puesto y visión dentro de la historia de nuestro país. ¿Carla Grandi? No le dedica nada más que un par de líneas al hecho, indiferente dentro de todo el texto. ¿Cómo ignorar o tratar de esa forma un hecho histórico de dicho calibre? Forma parte de la construcción del personaje que ella enseña, ese hecho era algo que ella simplemente debía hacer, no fue una hazaña, fue necesario en la lucha contra los araucanos que ella peleaba con todos los otros soldados españoles.

Carla Grandi presenta a Inés como una mujer fuerte, decidida, y valiente en todo lo que hace, guiada por fuerte sentimientos de amor y pasión a lo largo de toda su vida, incluso si no fueron siempre para Pedro de Valdivia. Como fruto de esa decisión, ella era capaz de realizar acciones firmes sin importarle demasiado las situaciones que se desencadenaran o al menos con la decisión de enfrentarse a ellas con la fortaleza que correspondía, aceptando las consecuencias que se viniera encima. Podríamos compararlo con la narración que hace Isabel Allende sobre este personaje en su libro “Inés del Alma Mía” (2006).

“Las mujeres con temple ponen en peligro el desequilibrio del mundo, que favorece a los hombres, por eso se ensañan en vejarlas y destruirlas. Pero son como las cucarachas: aplastan a una y salen más por los rincones.”
(Allende, 2006)[4]

El tema de ser mujer en esa época es también abordado tanto en el texto de Allende como en el de Carla Grandi. Inés en gran parte de este recalca las dichas consecuencias, la recriminación a nivel social que recibe desde afuera, desde el Perú y de España, pero al mismo tiempo como es querida y reconocida dentro de la comunidad que habita en Chile. Carla Grandi así una crítica directa, pero oculta bajo la sutileza de un tema amoroso, al trato que recibe la mujer por sus acciones hasta el día de hoy, el seguir siendo juzgada por los hombres o las mujeres que nos rodean en base a contextos moralistas.

 “Son miradas desde el presente, para replantear el pasado, y por ello, la mirada actual de esta ‘nueva novela histórica chilena’ está informada por los códigos propios de nuestra época. Hace un siglo la mirada histórica era romántica; ahora es más bien escéptica, incluso irónica”.
(Miguel Martinez, 2017)[5]

Con el tema del feminismo, de la opresión masculina y de los prejuicios que las mujeres hemos vividos durante tiempo, no vendría siendo novedad como es tocado el tema en ambos textos, aunque Allende lo desarrolló con un poco más de fuerza, ya que Grandi lo hace parte del personaje. La autora de Réquiem para Don Pedro, no muestra las acciones de Inés como poderosas hazañas ajenas o destacables, si no como algo que es parte de su naturaleza transgresora. Inés es así, como muchas mujeres de personalidad fuerte son así.
Aunque el papel de la mujer dentro de la conquista no fue menor (incluso aunque muchos historiadores nos hagan pensar que lo es, enfocándose en el papel de los hombres o no preocupándose de investigar a fondo su desempeño) si fue gran parte dentro del contexto de lo políticamente correcto para ellos*. Madres, curanderas, mujeres valientes, sin duda, las mujeres somos valientes, pero siempre dentro del papel. O es quizás eso aquello que los historiadores quieren hacernos creer.

¿Cuantas Inés de Suarez deben haber existido en la historia? ¿Cuántas mujeres empoderadas ignoradas bajo una historia construida por hombre? El género de la nueva novela histórica, ayuda a reivindicar todos los discursos obnubilados, y es una herramienta para los pueblos y las minorías oprimidas, así como para el “segundo sexo” como escribió Simone de Beauvoir en su famosa obra. Las mujeres siempre están transgediendo, aunque quieran ocultarlo bajo la alfombra, pero hay algunas de ellas a las cuales simplemente la historia no puede tapar, como resulta ser Inés de Suarez, Manuel Sáenz Aizpuru en el Ecuador, Juana Azurduy en el Alto Perú (actual Bolivia), Leona Vicario, etc., etc.

Aunque las acciones que haya podido cometer Inés de Suarez puedan ser cuestionables debido a su papel de conquistadora y opresora en nuestro país, hablamos de un tema de género en esta situación. Hablamos de miles de mujeres que participaron en la liberación o en el avance de sus propios pueblos, en pos de sus propios hijos, de su propia persona o de sus compañeros, o incluso en sus amores, heterosexuales o no, recordando como la sexualidad de muchísimas mujeres también ha sido ocultada a lo largo de la historia (por ejemplo: Gabriela Mistral). Hablamos de toda una historia que ha sido convertido en un mito sin otras versiones, que ha sido pulida y arreglada para que todo cuadre en su lugar. La nueva novela histórica nace en Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela nace después de las dictaduras a las cuales estos países fueron sometidos, nace luego de años de opresión y como una liberación de la lucha y las tensiones que se han tejido sobre nosotros, como pueblo, como mujeres, como aborígenes, y la literatura se transforma en uno de los tantos métodos de resistencia y rebelión de los cuales no tenemos que apropia para luchar.


[1]Galindo Villarroel, O. Nueva novela histórica Hispanoamericana: Una introducción. Revista Documentos Lingüísticos Y Literarios Uach.
[2] Grandi, C. (n.d.). El réquiem para Don Pedro. Santiago, Chile.
[3] Grandi, C. (n.d.). El réquiem para Don Pedro. Santiago, Chile.
[4] Allende, I. (2006). Inés del Alma mía (1st ed.). Santiago, Chile.
[5] Miguel Martinez, J. (2017). ¿Una nueva novela histórica chilena? Revista Capital. Retrieved 12 November, 2015.



* ¿Recuerdas que odiaba el "políticamente correcto"? En este caso, bien aplicado, no lo odio. Porque si, es políticamente correcto ser una mujer madre, curandera, o cualquier otra inclinación a papeles típicamente femeninos. So, yessss, fuck lo políticamente correcto.

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