Tradicionales v/s Privadas: La batalla continúa
Javiera Riquelme Valdebenito *
Chile
ha sido siempre un país donde la confrontación entre dos o más entes, sean
cuales sean, existe de manera permanente. Los altos niveles de desigualdad imperantes en nuestra
sociedad son uno de los principales factores que desencadenan en esta clase de
diferencias, empezando desde uno de los derechos básicos como lo es la
educación. Particulares subvencionados vs Municipales vs Privados,
etcétera. La diferencia en los niveles educativos, en los
ingresos, en la infraestructura, así como en las clases sociales y niveles
económicos de los alumnos que acceden a cada categoría de escuela es sumamente
notoria y sistemática. Pasando, de forma posterior, a las instituciones de
educación superior, como lo son las universidades o institutos técnicos.
En
la primera situación, existen dos grandes sub-categorías donde la “pelea” es
más firme y sostenida: Universidades Estales, Tradicionales no Estales versus
Universidad Privadas. Irónicamente, las diferencias parten de casi la misma
base segregadora, con ciertas excepciones como los puntajes PSU y acceso a
becas, o gratuidad, pero esos son temas que tocaremos más adelante. Hablamos de
diferencias económicas.
“Chile es el único país OCDE donde las
Ues. Estatales son más caras que las privadas (...)Uno de los aspectos que
destacó la OCDE es que en Chile existen grandes diferencias en la remuneración
que reciben los egresados de la universidad respecto a quienes sólo terminaron
la educación básica y media.”
(Salinas,
2017) [1]
Pero,
ahora ¿Cómo se mantiene esa diferencia a la hora de salir al mundo laboral?
¿Existe realmente una diferencia establecida? ¿En que se basa dicha distinción
a la hora de elegir a trabajadores postulantes a un puesto según el empleador? Como
tal, y también un factor importante está relacionado con los profesionales que
trabajan en las instituciones, la calidad de estos y de los alumnos, el número
de profesores que posean magíster o postgrados, relaciones con universidades de
renombre internacional y las redes y programas de intercambio que se tiene. La cantidad y la
calidad de investigaciones prácticas y teóricas de parte de dichos
profesionales de la universidad así como de sus alumnos, la infraestructura, la
acreditación y la tradición de la casa de estudios.
De
esta larga lista establecida de posibles “porque”, que se podrían evaluar de
manera rigurosa, primero que todo, se debe comenzar por el método de entrada a
las universidades para establecer una contextualización completa de la
situación.
“Las universidades eligen a sus alumnos
gracias a que disponen de información que les permite prever, por el hecho de
fijar los cupos disponibles por carrera, cuál será el rango de rendimiento de
los alumnos que ingresen cada año.”
(Neira, 2004)[2]
(Neira, 2004)[2]
Mediante
la prueba de selección universitaria (PSU) es fácil establecer un ranking sobre
la enorme lista de alumnos que la rinden, y en base a dicha lista, las universidades
comienzan su proceso de selección entre los distintos postulantes. Las universidades
estatales así como las universidades tradicionales no estatales (hablando de la
Pontificia Universidad Católica de Chile,
la Universidad de Concepción, la Universidad Austral, la Universidad Técnica
Federico San María) son las instituciones que presentan más altos niveles
de exigencia a la hora de la selección de puntajes, y, como se es sabido
estadísticamente, aquellos colegios con los mejores resultados en la PSU suele
tratarse tanto de colegios emblemáticos como de colegios privados[3]. Una línea
sistemática de instituciones con acceso a las mejores técnicas de educación es
la que desencadena en los alumnos que terminan ingresando a las universidades
estatales o tradicionales privadas, lo cual podría considerarse como un factor
de peso a la hora de elegir entre los candidatos a un puesto por parte de los
empleadores.
Por
otro lado, cada universidad posee sus propias visiones personales y por ende
los programas de estudio van enfocados en que los estudiantes egresen con un
sello institucional en su desarrollo laboral, siguiendo lo que se conoce como tradición de la casa de estudio. Por otra parte, el
factor de la transparencia que entregan estas universidades de tradición puede
tomarse en cuenta de la siguiente forma. “Estudiar en una
universidad estatal resulta una buena idea, porque están reguladas por leyes y estatutos ampliamente conocidos y largamente
practicados, no pueden falsear su naturaleza de organizaciones sin fines de
lucro, y porque tienen controles fiables de carácter externos, cosa que
avala los atributos que las tienen por sobre de las instituciones privadas.” (Gaune, 2014) [4]
Referente
al factor de las investigaciones (un método importante en el desarrollo tanto
práctico como teórico del profesional, que proporciona experiencia y por lo
tanto es un punto decisivo del currículum de los egresados), es importante
destacar que en nuestro país, Chile, son las universidades las que hoy
sostienen la investigación académica y científica en nuestro país, lo que sitúa
claramente su importancia como motor en la investigación y desarrollo del
mismo, según un estudio hecho por ONG
Derechos Digitales en el 2010 llamado “Políticas Editoriales de Publicaciones
Académicas en Chile”[5] de las 267
publicaciones académicas incluidas en el estudio, un alto porcentaje es
sostenido por las universidades (69%). Pero de estas universidades ¿Cuántas son
hechas por las universidades tradicionales?
“En efecto, las 26 universidades que
integran el Consejo de Rectores publican en conjunto 150 de las 185
publicaciones académico-universitarias del país. Más del 81% de las revistas artísticas, literarias y científicas de
origen universitario encuentran su origen en las universidades tradicionales,
mientras menos de un 19% es publicado por las denominadas universidades
privadas. Ahondando más, el grueso de estas últimas instituciones carece de
publicaciones que satisfagan los estándares para ser incluidas en el estudio”.
(ONG
Derecho Digitales, 2010)
Las
universidades tradicionales no solamente concentran una gran cantidad de los
alumnos con mejor rendición y puntajes de todo el país así como también las
investigaciones y trabajos de mayor calidad (y, por supuesto, parte de aquellos
más financiados) lo cual da más seguridad de experiencia a los empleadores,
sino profesionales con postgrados. Es importante destacar, por ejemplo, que nueve de las
diez universidades chilenas con mejor calidad docente son pertenecientes al
CRUCh (Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas, universidades tradicionales).
“La lista la encabeza la Pontificia
Universidad Católica, seguida por la Universidad de Chile y la Universidad de
Concepción. Más atrás se ubica la Universidad de Talca, Universidad Austral,
Universidad del Bío – Bío y la Universidad Católica de Valparaíso (…) En la elaboración del
ranking se consideraron factores como los años de acreditación de las
instituciones, el porcentaje de académicos que cuentan con doctorado, el número
de alumnos por académico, la tasa de retención de los estudiantes y los alumnos
con los mejores puntajes en la PSU, entre otros. Todos estos factores tienen
distinta ponderación.”
(El
Mercurio, 2011)[6]
¿Todos
estos factores son realmente influyentes? Es cosa de mirar algunos indicadores
sobre de qué universidades provienen los directores de las empresas más
importantes del país: un 88% viene de dos: UCh y PUC. [7]
La
diferencia en la elección de postulantes en trabajos si está fuertemente
influenciada por la casa de estudios de donde egresaron estos, y tomando en
cuenta todos los factores expuestos, no es poco sorpresivo que las estadísticas
aprueben esta creencia. A pesar de que la calidad de un profesional también está
relacionada con el compromiso y las habilidades individuales de este, así como
su inserción en el mundo laboral y su dedicación a la profesión que ha decidido
ejercer, es imposible ignorar una línea sistemática de mayor calidad
educacional que carga los estudios de la persona en cuestión, y con las lógicas
de selección educativa de las universidades. Basados en las fuertes diferencias existentes entre la
excelencia de la educación que poseen las diferencias instituciones de Chile, y
en los tipos de profesionales que se busquen, sería muy difícil para los
empresarios ignorar factores de tanto calibre.
Las
universidades del CRUCh (estatales y no estatales, aunque se suele mantener la
creencia de que todas las universidades tradicionales son de parte del estado),
que si bien antes poseían aún mayor influencia y dominación en el tema
educativo, siguen estando en la punta, sobrepasando en muchos sentidos
cualitativos a las universidades privadas “a secas”.
Chile
es un país, en muchos sentidos, bastante segregador, y como mencionamos en un
inicio, esta competencia entre dos entes se mantiene de forma sostenida hasta
el punto de influencia en el acceso empleo de las personas. La tradición
educativa de Chile, desde los colegios hasta las universidades, perpetúa la
segregación hasta el nivel laboral, en un interminable ciclo que se ha
mantenido por años y que seguramente se seguirá manteniendo.
[1] Salinas, M. (2017). Chile es
el único país OCDE donde las Ues. Estatales son más caras que las privadas. El Dínamo. Retrieved from
http://www.eldinamo.cl/educacion/2017/09/12/chile-es-el-unico-pais-ocde-donde-las-ues-estatales-son-mas-caras-que-las-privadas/
[2] Neira, H. (2004). Educación universitaria en Chile: Una visión
panorámica centrada en los alumnos. SCielo. Retrieved 2004, from
https://dx.doi.org/10.4067/S0718-07052004000100008)
[3] El Mercurio. (2017).
Ranking: Los 100 colegios del país que promediaron los mejores puntajes en la
PSU. Retrieved from https://goo.gl/4JMHnW
[4] Gaune,
C. (2014). ¿Elegir una Universidad tradicional o una privada que me dé una
buena beca?. psu.cl. Retrieved from
https://psu.cl/2014/12/24/estudiar-en-una-universidad-tradicional-o-una-privada-que-me-de-una-buena-beca/
[6] Nueve de las 10
universidades de mejor calidad docente son del CRUCh, El Mercurio, http://www.emol.com/noticias/nacional/2012/11/28/571896/nueve-de-las-diez-universidades-de-mayor-calidad-pertenecen-al-cruch-publicar-este-jueves.html
* Las adolescentes con pasatiempos que incluyen un gasto monetario (dígase fumar marihuana) requieren fuentes de ingresos que no siempre se pueden lograr mediante el trabajo debido al tiempo exigido por el estudio y estar en último año de escuela. Dichas necesidades ociosas se satisfacen haciendo ensayos y trabajos en nombre de otros a cambio de una remuneración monetaria.
Comentarios
Publicar un comentario